jueves, 10 de febrero de 2011

Una vez que estas solo en casa, encerrado en tu habitación, que el silencio te agobia y te entristece por momentos, que te hace pensar en lo que estas haciendo con tu vida, en que una lagrima se derrama por tu ojo, porque se acerca el día, pero tu no tienes a nadie con quien compartirle. Y sales al balcón para echarte el último cigarrillo de la caja, para celebrar que otro estarás otro año más solo, que las cosas no cambian, que lo único que avanzan son los años y con ellos los cursos, pero nada más. Qué todos los días con las mismas cosas de siempre, que nunca has probado el verdadero amor, el puro y sincero, al que todos parecen llegar, pero tu no. Yo siempre he estado viviendo de la misma forma, hace tiempo plante la semilla de la planta de los sueños y todavía no he encontrado diferencia alguna desde que la enterré, aunque bueno... tampoco puedo pedir mucho más. Los sueños, sueños son, y por esa regla amar para mi es un sueño que, parece que nunca cumpliré. Odio ser así, no me gusta ser como soy, soy negativo, pero siempre me pongo en el peor lugar de cualquier cosa que me pueda pasar y no se cual es la extraña razón que siempre acierto. Parece que, mi vida es un terremoto que nunca cesa, siempre esta activo y contra mas tiempo pasa, mas daño hace, por ello he decidido que ya que nunca me va a querer nadie como quiero yo, pues, sinceramente renunciaré a lo que todos llaman lo más bonito de la vida, el amor.

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