domingo, 20 de mayo de 2012

19deMarzoDel2012


Que sigo perdiendo los papeles cuando me sonríes desde la otra esquina, dejando escapar una pequeña carcajada. Como si no hubiera pasado tiempo en acostumbrarme a tu sonrisa, me encuentro buscando tus ojos detrás del humo del cigarro, y los recuerdo pequeños y asustados, grandes y enamorados. Recuerdo las ganas, los escalofríos en la nuca. Las mañanas frías, y las tardes de lluvia, los abrazos que dejan marcas en la piel de por vida, su olor trepando por mi nariz como cocaína. La locura de perderme entre tu pelo. Todas las promesas que jure cumplir.
Y llega el invierno en plena primavera. 
Y mi cabeza no deja de pensar en ti mientras me fumo un cigarro, y te hablo de la vida lejos de todo, de las ciudades que pienso asaltar. De cómo me enamorare de ti. Y otra vez tu sonrisa, mi perdición en esto de ganarte la vida. Tu nombre grabado a fuego en ese lugar donde nadie consiguió entrar.
Y así desde hoy, y otra vez una vez al mes durante mi toda mi vida.
Que eres la única que de verdad he querido.
Y a pesar de todo lo que cabe en el mundo, éste sigue siendo demasiado pequeño.
Porque a veces, el mundo gira y yo sólo te quiero a ti.
Porque de todas las vidas, yo sólo quiero entrar en la tuya.

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