sábado, 28 de julio de 2012
Diecinueve de [M]arzo.
Marzo nos trajo un billete de ida y ningún tren de vuelta.
Han pasado cuatro meses en un pestañeo.
A veces hablábamos del mundo, de ese tipo de personas que hacen que tu vida sea cada vez más grande.
Esas personas que te enseñan sueños y te abrazan de verdad. Personas que transmiten con los ojos y hacen el amor al compás de una banda sonora de cine.
Personas que deberían dejar de hablar sólo para recibir un beso de gratitud.
Otras veces me limitaba a mirarla mientras vivíamos el principio de un amor improvisado. A veces, íbamos por las calles en silencio, con una canción y una mirada que dejaba al tiempo atrás.
A menudo la casa se llenaba de besos.
La vida siempre queda grabada detrás de nuestras retinas. Pasan las horas y los días, entre cuatro bancos de una ciudad y alguna escapada.
La vida se quedaría vacía sin ti.
Diecinueve de Marzo, tan lejos en el calendario y tan cerca de tus labios.
Tal vez una prueba más de que el tiempo pasa demasiado rápido cuando no queremos.Y quién diría que este libro ya tiene su propia historia.
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