domingo, 3 de marzo de 2013

4 De Marzo Del 2013.

Es de noche. Demasiado tarde para ser domingo. Tal vez demasiado temprano para desearte lo mejor desde mi portátil. Un ladrido de un perro que quiere ver el mundo y no le dejan. El hotel Nueva Plaza sigue ahí. Guardando historias e infidelidades. Se apagan luces, se encienden corazones.
Las noches no cambian demasiado. Pero esta es distinta, esta es tu noche, tu día y la noche del sábado también. Las vistas siguen igual desde la ventana del quinto. Los termómetros bajan y las historias se retoman. 
Lo que quiero escribir hoy no tiene que ver con Marzo, ni con ningún día cicatrizado en un cuaderno en el cajón de la mesita.
Hoy me dirijo a ti, a una de las personas que hizo que mi mundo siguiera su curso.
A la que levanta la mirada, sonríe de una manera ingenua y te marca el día con sus pupilas en una milésima de canción.
Puede que desde ese momento siempre compares la ingenuidad de su sonrisa con la curiosidad de si puede que las vidas estén destinadas a cruzarse.
Recordé que los cuentos sin acabar siempre son buenos, que contigo no quiero perderme ni un solo capítulo.
Confieso que mi vida no sería igual sin que ella estuviese a mi lado. Esta en esa lista de personas que te enloquecen desde el minuto uno después de conocerla, por que nunca sabes por donde va a salir...
He de decir que nadie antes había apostado tan fuerte por mi y que nunca antes podía estar tan unido a alguien.
Las luces de los salones se apagan y en esta mitad del mundo se cierran los ojos y se abre la noche.
Una niña se convierte en mujer, y ahora piensa en comerse el mundo. Un niño que la felicita hoy. Hay carreteras oscuras y coches empañados. Una playa de noche y un cigarro para dos. Hay una carcajada que separa el principio de la complicidad. 
Se leen libros, se subrayan apuntes, se apagan las lamparas para irse a dormir.
La verdad es, que pasan demasiadas cosas en una sola noche.
Algunas vidas se cruzaran, como se cruzaron las nuestras, otras se quedaran atrás. Algunas te calaron hondo y otras nunca sabrás que existieron.
Es demasiado temprano para irse a dormir. Demasiado bonito para que no seas feliz.  Demasiado tarde para ser domingo pero no demasiado de noche para decirte... 

¡F E L I C I D A D E S!


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