Me cambiaste la vida aquella primavera hace un año y casi seis meses. Hiciste que volviera a creer en las personas. Que confiará en ti.
Y que quisiera con el corazón y para toda la vida.
Me enseñaste a enamorarme. A enamorarme de ti. Y a cuidarte para no perderte.
Contigo aprendí a dormir cada noche con tu nombre bajo la almohada. Y he aprendido como besarte y donde (me) muerdes. Conseguí valorar más a las personas de mi alrededor. Supe perdonar. Y ahora a empiezo a saber como olvidar gracias a ti.
Me sacaste de casa de todas las formas posibles. Me quitaste las lagrimas cuando nadie supo como. Y me besaste cuando lo necesitaba. Sacaste lo mejor de mi desde el primer beso improvisado en aquella cuesta ese Sábado por la noche.
Me has dado todo lo que necesitaba. Y por eso abandone todo lo que me sobraba.
Y en todo este tiempo, te he visto despertar y desesperar(te) conmigo.
Te he visto quererme
Y días como hoy, cumpliendo años y quemando sueños.
Y ahora ya solo puedo decir que he necesitado un par de horas de más para decirte que te necesito para el resto de mi vida.
¡Felices dieciocho pequeña!
Gracias por estar conmigo siempre. Te mereces lo mejor de esta vida.
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