miércoles, 16 de septiembre de 2015

What do I mean?

Todos recaemos cuando la noche cae.
Ya me entendéis, todo ocurre cuando el cielo anochece, cuando el mundo se vuelve más romántico.
Y entonces, llega la noche.
Cuando enredo mis ideas con el teclado.
Cuando dejo de respirar y el reloj se para.
Cuando quiero que sepas todo lo que te quiero decir.
Y empiezas a entender que es lo que quiero expresar cuando las palabras salen por los dedos y no por la boca.
Cuando necesitas un hombro al que apoyarte.
Cuando acudes a mi cama para poder pensar.
Cuando enciendes el último cigarro a medias que fumar.
Menos mal que el amor se ha transformado en mensajes de texto que son leídos y no en cartas que tardan en ser abiertas.
Y que los viajes nocturnos por carretera se convirtieron en una fuente de recuerdos que terminan por enamorar.

No sé si es que la noche nos vuelve más sensibles o si será porque hemos cambiado nosotros con respecto al amor.
He vivido aventuras por la noche que merecen ser contadas por la mañana. Y mañanas que desearía no recordar.
He amado hasta romper a llorar. Y he llorado por no poder amar.
Y lo único que he sacado en claro es que la noche no engaña. Y que el corazón tampoco.

Porque siempre valdrá mas amar todas las noches que no amar jamás.


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