De todas las cosas que vinieron conmigo a cuestas en aquel Enero que parecía el más triste de la historia, pocas quedan hoy. Pero ni las echo de más, ni las echaré de menos. Me salvaron algunas canciones y algunas personas. Me salvaron los ángeles de mi vida y el amor de siempre. Me salvó el local de ella en el centro, la playa en Santander, las botellas del suelo en Solares y ella por teléfono. Me salvó una conversación debajo de mi portal.
Gracias a este año, he aprendido que la distancia no la hacen los kilómetros, sino las personas. Que tu mejor amiga puede estar viviendo en otro país y seguir siendo tu mejor; y que el amor de tu vida puede estar sentado en la mesa de al lado y ser la persona de la que más lejos has estado nunca, lo he aprendido gracias a ella. Que todos los que me abandonaron hace más de un año cuando ocurrió lo inesperado, siguen no mereciendo la pena como en un principio pensé. Y abrazar a alguien en un callejón después de llorar tanto..., tanto..., es de las mejores sensaciones que me ha dado este año. Gracias a estos doce meses sé lo que es el amor sin sexo y el sexo sin amor. Cuando empezó el frío siempre tuve al 23 que me apretó la mano, y las tardes difíciles acabaron desembocando en amaneceres fáciles. Cuento con los dedos de una mano los días que me he sentido solo en este año, superando así mi peor pesadilla, no tener a alguien que me quiera. Superando el miedo a tener miedo. Dejando de querer a quien más he querido y volviéndola a querer aun mas fuerte, dejando de depender de, dejando de ser el triste que llega tarde al tren. Pero sin dejar de ser una persona pequeña perdida en una ciudad grande. Ha sido un año para reinventarme. 
Cambiando las noches de insomnio por llegar borracho a la cama, el llorar por el fumar, el pensar por el hablar. Pero también sé, que después de tanto cambiar acabaremos siendo los mismos; que después de tanto caminar acabaremos siempre en el mismo sitio. Y mi sitio está aquí, con vosotras, contigo. En este local que hace esquina, donde se juntan a reír las mejores personas que he conocido nunca. En esta habitación desde la que escribo mirando las fotos de nuestro año.Feliz 2012 a vosotras, a tí, a todos.



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