El invierno dejó paso a la primavera, y volaron los meses como quien arranca las hojas del calendario. De repente el miércoles era sábado, el jueves domingo. De repente todo era rojo, sus labios, la casa, un vagón de tren. Había camas deshechas, promesas por cumplir, cigarrillos a medias, teléfonos en la mesa, noches entre canciones, pecados originales, alguien a quien escribir. Llegó un amor y miles de bocas que no querías probar. El rastro de los sueños que olvidas antes de despertar. La vida se desordenaba al tiempo que mordías por detenerla. Veías una mano soltarte y dos agarrarte, bien fuerte. Y el amor de tu vida te besaba mientras el tren pasaba por la parada sin encontrar palabras, siquiera, una canción que describiera el momento.
El después del después. Unos ojos que te enamoraron , el color de sus labios a los que siempre besarás, el olor de TU amor. El sabor de un beso que se dio en una estación de autobús. Un Abril que vuela a tu lado más rápido que aquel avión al que me subí con una maleta llena de nadas. A poco de perder la cabeza por ti si no la he perdido ya y con el último cigarro de la cajetilla entre los dedos.
Que los días se hacen cortos contigo y las noches interminables porque vivir, vivo si estas conmigo. Por la noche solo sobrevivo.
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